Jean-Philippe Toussaint en la UAI: "Leer le entrega muchas bondades al cerebro y al espíritu"
Artesliberales | Publicado el 19 de mayo de 2026

¿Qué significa leer literatura hoy? ¿Cómo se relaciona un escritor contemporáneo con los grandes clásicos y con las obras que marcaron su formación? Esas fueron algunas de las preguntas que guiaron el conversatorio ¿Cómo leer literatura?, organizado por el Departamento de Literatura de la Facultad de Artes Liberales UAI junto a la Embajada de Bélgica en Chile.
La actividad se realizó el martes 12 de mayo en el campus Peñalolén y contó con la participación del escritor, cineasta y fotógrafo belga Jean-Philippe Toussaint, ganador del Premio Médicis 2005 por su novela Fuir. Moderada por Christian Anwandter, académico del Departamento de Literatura, la conversación reunió a estudiantes del curso Literatura y Humanidades, asignatura que forma parte del Core Curriculum UAI y que se imparte durante el segundo año de pregrado.
La relación de Toussaint con la literatura no comenzó de manera temprana. Hijo de un periodista y de una librera, recordó que durante su juventud evitaba leer como una forma de rebeldía. Estudió ciencias políticas en Sciences Po París y su interés inicial estaba puesto en el cine. Ese vínculo cambió cuando su hermana le recomendó leer Crimen y castigo, de Fiódor Dostoievski. "Descubrí el poder de la literatura. Incluso me identifiqué con el personaje que iba a cometer el crimen, sentí como si lo hubiese cometido yo", recordó.
Dos meses después de esa lectura comenzó a escribir. Lo que en un principio era un guion cinematográfico terminó convirtiéndose en una novela, y fue entonces cuando un editor le advirtió que, si quería escribir, tenía que leer a autores como Marcel Proust, Franz Kafka y Samuel Beckett. "Me pasó lo contrario de la gente que escribe porque lee", comentó, aludiendo a que en su caso el camino fue inverso: empezó a leer porque quería escribir. "Finalmente alcancé a mis padres y me convertí en un buen hijo", dijo.
Consultado por Christian Anwandter sobre cómo entender hoy a los libros clásicos y qué los distingue frente a la gran cantidad de obras disponibles, Toussaint propuso diferenciar entre los clásicos más cercanos, especialmente los del siglo XIX, y aquellos más antiguos, como los griegos, Virgilio, Dante o Aristóteles, "que son cada vez menos leídos y que yo mismo leí muy tarde". Para el autor, esa distancia no impide que sigan dialogando con el presente: "Los grandes clásicos siempre pueden ser actualizados. Tienen esa gran riqueza y siempre pueden ser contrastados desde la actualidad".
Esa posibilidad de actualizar y contrastar los clásicos desde el presente ha sido parte de su propio trabajo. En 2012, Toussaint realizó en el Museo del Louvre la exposición Livre/Louvre, una muestra que reunió fotografías, videos, instalaciones y performances en torno a la literatura y el acto de leer. Durante el encuentro en la UAI, donde los estudiantes venían trabajando la Divina Comedia durante esas semanas, recordó especialmente la sección que dedicó al libro de Dante. Centrada en el canto III del Infierno, la instalación reunía una edición antigua de la obra, el manuscrito de Esperando a Godot, de Samuel Beckett, y nueve tablets con traducciones del canto III, incluida una versión al francés realizada por él mismo. En las pantallas, los textos eran consumidos por llamas y luego volvían a aparecer. "En ese momento pensé que era algo puntual", comentó sobre esa primera traducción. Sin embargo, la experiencia le interesó lo suficiente como para continuar trabajando con Dante y avanzar en una traducción más amplia de su obra. "Soy un autor traducido a más de 20 idiomas, pero a la vez un escritor que traduce", señaló Toussaint.
Hacia el cierre de la conversación, Toussaint también reflexionó sobre la formación en artes liberales que reciben todos los estudiantes de pregrado en la Universidad Adolfo Ibáñez. "Lo que ustedes tienen es precioso. El desafío es si pueden aprovecharlo de forma completa. Hoy en día hay mucha pasividad en cómo los alumnos reciben y es un desafío también para sus profesores el que los estudiantes se activen", comentó.
Al hablar sobre el lugar de la literatura en su vida, el autor destacó el rol activo que exige la lectura. "La belleza de la literatura está en que permite darle un gran lugar al lector, que está obligado a completar lo que está escrito. Es una colaboración entre la propuesta del escritor y lo que uno como lector aporta, a diferencia del cine, donde como espectadores somos más pasivos", señaló. En esa misma línea, agregó: "Yo solicito una participación de parte del lector. Los buenos escritores requieren buenos lectores". Para Toussaint, esa experiencia sigue teniendo un valor profundo: "Leer le entrega muchas bondades al cerebro y al espíritu".
