Roosevelt Montás: "La educación humanista es un antídoto ante la deshumanización tecnológica"

Artesliberales | Publicado el 27 de mayo de 2026

Roosevelt Montás: "La educación humanista es un antídoto ante la deshumanización tecnológica"

"Quizás el propósito más profundo de los grandes libros sea ayudarnos a seguir siendo humanos". Con esa idea, Roosevelt Montás, académico de Bard College y exdirector del Core Curriculum de Columbia University, sintetizó uno de los ejes centrales de su conferencia en la Universidad Adolfo Ibáñez: la vigencia de la lectura profunda y de la educación liberal en un mundo marcado por la aceleración tecnológica, la fragmentación de la atención y la inteligencia artificial.

La visita de Montás se realizó en el marco de las celebraciones de los primeros 10 años del Core Curriculum UAI. Organizada por la Facultad de Artes Liberales, la actividad "Rescatando a los clásicos: por qué los grandes libros importan hoy" se llevó a cabo la tarde del lunes 25 de mayo en la sede Presidente Errázuriz y contó con la participación del rector UAI, Francisco Covarrubias, y del decano de la Facultad de Artes Liberales, Niels Rivas, quienes repasaron la historia y consolidación del Core Curriculum y del programa de Artes Liberales en la universidad a lo largo de la última década. Entre quienes asistieron al evento se cuentan autoridades como Pedro Ibáñez, exdirector de la Junta Directiva de la UAI, y el gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, además de otros miembros de la junta directiva, académicos de la universidad y público general.

Durante la instancia, tanto el rector como el decano relevaron el rol que tuvo la colaboración con Columbia University en la transformación del modelo educativo de la UAI, así como el papel de Montás en el desarrollo del Core Curriculum. Según recordaron, el programa comenzó como un piloto con siete secciones y luego dio paso a la decisión de implementar todo el currículum, contratar a más de 80 profesores y construir nuevos edificios en ambos campus para llevarlo adelante. Ambos destacaron que Montás ha sido fundamental en este proceso, visitando clases, apoyando la capacitación docente y resolviendo dudas, lo que ha contribuido al éxito del proyecto. En ese contexto, Pedro Ibáñez recordó que, mientras visitaban distintas universidades en Estados Unidos para observar modelos que pudieran implementarse en la UAI, irrumpieron en la oficina de Montás en Columbia para conversar sobre lo que luego se convertiría en uno de los pilares de la propuesta formativa de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Un antídoto ante la deshumanización


Durante su presentación sobre la vigencia de los clásicos, Montás sostuvo que la lectura profunda y la educación liberal no deben entenderse como lujos culturales, sino como dimensiones necesarias de la formación humana. "Hoy vivimos en un mundo cada vez más dominado por la inteligencia artificial, la distracción, la razón instrumental, la fragmentación de la atención. Tenemos que concebir una educación humanista como una vacuna, un antídoto ante la deshumanización tecnológica contemporánea", señaló.

El académico planteó que las preguntas sobre por qué leer, estudiar humanidades o dedicar tiempo a textos antiguos, difíciles y lentos adquieren una urgencia especial en el escenario actual. A su juicio, aquello que muchas veces parece menos útil en la educación liberal puede terminar siendo lo más importante para el mundo que viene. Uno de los puntos centrales de su exposición fue la diferencia entre procesar información y leer en sentido profundo. Para Montás, la lectura no puede reducirse a la incorporación de datos ni a una destreza mecánica. "La lectura no solamente informa, la lectura transforma", afirmó. Y agregó: "Leer es resucitar y reencarnar una conciencia humana, lo que fueron una vez pensamientos vivos, reencarnados en otra conciencia humana".

Desde esa perspectiva, explicó que los grandes libros permiten una experiencia de encuentro con otras conciencias, tiempos y formas de comprender la existencia. "Hay libros que alteran nuestra percepción del tiempo, libros que cambian la manera en que entendemos el amor, la muerte, la justicia, la libertad. Libros que nos obligan a enfrentarnos a aspectos de nosotros mismos que permanecían ocultos antes", dijo.

La lectura como práctica cívica


Montás también vinculó la lectura profunda con la vida democrática. Según planteó, leer un gran libro requiere paciencia, silencio, tolerancia a la ambigüedad y disposición para ver el mundo desde la perspectiva de otro. Por eso, sostuvo, la pérdida de esas capacidades no es solo un problema intelectual, sino también cívico. "¿Qué ocurre con una democracia cuando sus ciudadanos pierden la capacidad de concentración profunda? Pues la lectura profunda no es solamente una práctica intelectual. También es una práctica cívica", señaló. En la misma línea, afirmó que una sociedad libre depende de personas capaces de reflexión compleja, juicio independiente y deliberación paciente. A su juicio, la educación liberal siempre ha tenido una dimensión política precisamente porque cultiva esas capacidades, necesarias para resistir lemas simplistas y manipulaciones emocionales inmediatas.

La conversación posterior, conducida por Niels Rivas, permitió profundizar en la relación entre artes liberales, democracia, populismo, posverdad y tecnología. Montás advirtió que la democratización de la información ha fragmentado la narrativa pública y ha dejado al descubierto deficiencias en la cultura democrática. Por eso, sostuvo que las universidades tienen una responsabilidad central en revitalizar la educación liberal y fortalecer la formación para el autogobierno.

Frente a las preguntas del público, el académico también abordó el impacto de la inteligencia artificial en la educación y en las profesiones. Afirmó que el desafío no consiste simplemente en rechazar la tecnología, sino en preguntarse qué tipo de seres humanos se busca formar en una época en que las máquinas pueden replicar y reemplazar muchas funciones intelectuales. "Mientras más poder tecnológico adquirimos, más importante se vuelve la formación humana", sostuvo. "El futuro de la lectura no depende simplemente de defender libros contra pantallas", señaló hacia el cierre del encuentro. Para Montás, la pregunta más importante no es tecnológica, sino humana: qué tipo de personas se busca formar. "Si queremos personas capaces de juicio, de interioridad, de reflexión moral, de imaginación histórica, de libertad intelectual, entonces la lectura profunda seguirá siendo indispensable", afirmó.

En una época marcada por la velocidad y la optimización, concluyó, leer se vuelve un acto de resistencia humana. "No porque produzca eficiencia, sino precisamente porque nos recuerda que los seres humanos somos algo más que máquinas de procesamiento de información", dijo. Y cerró con una idea que atravesó toda su exposición: "Quizás una de las tareas más importantes de la educación liberal en el siglo XXI sea preservar y cultivar aquellas capacidades humanas que ninguna máquina puede sustituir".

Rescatando los clásicos por qué los grandes libros importan hoy

Roosevelt Montás abordó el valor de los textos clásicos y la educación liberal para preservar capacidades humanas en la era de la inteligencia artificial.